Sin ganas y sin actitud no podemos jugar, y muchísimo menos competir contra ningún equipo.
Después de un inicio haciendo todo lo que sabíamos que no teníamos que hacer acabamos con un 0-10 en el marcador. Después tuvimos un falso espejismo con 2-2 que nos hizo que solo habíamos tenido un mal inicio, pero no. La tónica siguió durante todo el partido. Pérdidas tontas, falta de intensidad y falta de concentración nos alejaban de cualquier opción de entrar al partido.
En los últimos 10 minutos del partido y con la amenaza del cambio, jugamos y corrimos como sabemos, pero tarde para poder cambiar algo.
Salimos confiados y sin actitud, lo que se tradujo en el peor partido de la temporada.
POR: María Castillo