Nueva jornada para el alevín masculino. En este caso contra el “coco” Lucentum, prontito en la pista roja y con un magnífico día para disfrutar de una mañana de basquet.
El comienzo del partido no fue bueno. El poderío físico y ritmo de los visitantes golpeaba una vez tras otra la canasta de los de San Vicente. Asestando puntos y mas puntos ante las ganas poco efectivas de unos locales que salieron al partido un tanto desacertados y con falta de ritmo. Tanto es así, que el periodo terminó con un 4-22 bastante desalentador.
Pero todo cambiaría a partir del paso por el banquillo. La segunda oleada salió mas entonada. Mejores defensas, mejor criterio en ataque y la idea clara de “estos a mi no me ganan”. Se consiguieron igualar las fuerzas. Las defensas un tanto fuertes de Lucentum se respondían con mejor rebote y dureza en las finalizaciones. 14-12 para nosotros en el periodo y otra imagen.
Tercer periodo y más de lo mismo. Nos crecimos y, por fin, nos creímos que podíamos competir con cualquiera. Otra vez parcial para nosotros para llegar al descanso con un 32-45 muy reconfortante teniendo en cuenta el inicio del partido.
Y la salida tras el receso no fue peor. Otra vez, con las cosas claras y la idea fija de “si quieren ganarnos les va a costar”. En la pista no se veía un claro dominador. Los ataques y las defensas se alternaban y muchas veces primaba mas el corazón que el juego. Llegando a recortar hasta ponernos a 9. Para al final terminar con un parcial en el periodo de 14-12. Enlazando 3 periodos con mejores parciales para nosotros.
Pero al final, el físico de ellos salió a relucir. Así como el acierto en el tiro exterior. Sendos triples les volvían a abrir las puertas de la victoria agrandando la diferencia a su favor. Al final un gratificante 69-89 en el marcador cerró un partido donde aprendimos que si queremos, competimos con cualquiera, tenga el nombre que tenga y los centímetros que mida.
Por: José Manuel Muñoz
